Todos los días deberían ser el día de la madre

 

Pequeño homenaje a mi madre…

Mi madre me enseñó a rezar de memoria por las noches cuando aún no sabía leer: “Jesusito de mi vida… eres niño como yo”; me enseñó después a leer: la “m” con la “a”, “ma”, “mi-ma-má-me-mi-ma”; y, a pesar de tener cuatro hijos más en la época en la que los electrodomésticos sólo se veían en los anuncios de la tele, siempre se sentó a hacer conmigo los difíciles deberes de matemáticas: “acuérdate de que te llevas una”….

Me dio el pecho, me preparó las mejores meriendas de pan tostado con la nata que salía de hervir la leche que comprábamos directamente en la vaquería y espolvoreaba Nesquik por encima (ningún Bollicao del mundo podría superar eso). Llenaba mis cumpleaños (en casa, por supuesto) de mis mejores amigos, Fanta y sándwiches de Nocilla.  Cosía coderas en mis jerseys y rodilleras en mis pantalones y en invierno me tejía los jerseys de lana de ochos más calentitos del mundo. Me curaba  las rodillas con Mercromina (aunque para mí siempre fue “micromina”) y soplando, mientras decía y me convencía con un: “cura sana, cura sana, sino se cura hoy, se curará mañana”. No recuerdo cuándo me enseñó a andar pero estoy segura de que lo hizo ella porque si no, hoy en día no podría caminar tan firme, tan fuerte y tan segura de mí misma. Leer más de este artículo

Yo quisiera ser civilizada como los animales

Animales domésticosMi perrita Pulgui murió con 12 años y la lloramos durante meses todas las noches. A mi gato de cuatro kilos Otto me lo mató con tan solo dos años algún vecino de chalet y aunque han pasado ya tres años aún no he vuelto a ver sus fotos, todavía no puedo. El que no haya tenido nunca un animal doméstico seguramente no entiende a qué se debe tanto sentimentalismo, al fin y al cabo, “no son personas”. Y el que sí haya tenido animales en la familia podrá contestar: “muchas veces se les quiere más que a las personas”.

Os iba a contar que la Protectora de Animales de Valencia está prácticamente en quiebra, dependen demasiado de las ayudas públicas y estas con los recortes no llegan. Os iba a hablar de las deudas que tienen con los pobres proveedores que no tienen la culpa de nada y deberían poder cobrar, de trabajadores que tampoco cobran, de juicios y desahucios… el pan nuestro de cada día en las noticias… pero entonces no hablaría de lo más importante, de ellos, de esos ángeles mudos disfrazados con pelos, rabos y patas… Leer más de este artículo

Dénia no es sólo arroz y gambas: Rte. Al Gusto

Restaruante Al Gusto, Dénia. Alicante

Carne a la piedra en Rte. Al Gusto, Dénia.

Dénia es un lugar realmente privilegiado y especial en cuanto a la gastronomía se refiere, no nos cansamos de recomendaros sitios donde disfrutar de aquello del buen comer y el buen beber, hay cantidad (cientos de restaurantes censados en su término municipal) y calidad (estrellas Michelin, productos con denominación de origen, etc.) pero a estas dos características me gustaría añadir una tercera que nos hace realmente especiales: la variedad. No todo en Dénia es arroz, erizos, pulpo seco y gambas (que nos encantan), sino que hay un circuito de cocina internacional que nos representa, y muy bien además, en portales de turismo internacionales y que son marca de prestigio y atracción de turismo europeo sobre todo, cuando más falta hace, en invierno. Leer más de este artículo

Los años digitales no son iguales que los años analógicos

Consola de Primera Generación Atari Pong

Consola de Primera Generación Atari Pong

Los años digitales no son iguales que los años analógicos, me recuerda a aquella explicación que se suele dar con la edad de los perros, cada año es como siete (o algo así). Pues cada año en el mundo digital desde luego es como más de siete del tiempo con el que contamos nuestra edad. ¿Os acordáis de cuándo nos daba vergüenza hablar con el móvil en un autobús o cuando alucinábamos con que el ComeCocos abriera y cerrara la boca y los fantasmas desaparecieran… en años digitales eso fue en el pleistoceno, en años analógicos 31 años (rondaba 1980). Leer más de este artículo

La primera Navidad sin TI

Homenaje a mi padre

Pido disculpas de antemano porque este debería ser un artículo sobre la navidad, bueno, y en cierto modo lo es, aunque no hablaré en él de sus símbolos: el árbol, las luces, los villancicos y las compras, los atracones y los regalos. Voy a hablaros de mis navidades y de una ausencia-presencia que hace que esta navidad sea diferente y especial.

Durante muchos años, el símbolo de la navidad en mi casa ha sido una maleta. Con más de media familia repartida por España nuestras navidades eran ¿vais a venir o vamos nosotros? ¿En vuestra casa o en la nuestra? Así que un año hacíamos nosotros las maletas y otro era nuestra casa la que se llenaba de ellas… Quedan pocos días para Nochebuena y este año ya las tenemos abiertas encima de una cama poniendo un par de cosas cada día “para que no se me olvide”… este año, tenemos una maletita más: la de mi hijo y tenemos una maleta menos insustituible: la de mi padre. Leer más de este artículo

Cosas para hacer con niños: actividades en familia

Con el puente de diciembre se da el pistoletazo de salida o la señal de alarma a las que son temidas por muchos padres: vacaciones de navidad. Ese periodo en el que los primeros días uno vive con ilusión lo de tener a los niños en casa: poner el árbol, escribir la carta a Papá Noel, revisar la cartelera con el montón de películas para niños que se estrenan esos días… pero luego viene la realidad y a muchos les da un bofetón en la cara. Al tercer “me aburro”, “ahora adónde vamos” o “qué vamos a hacer” por parte de nuestros hijos, nos entra el ataque de pánico.

El mercado, que no es tonto, ya ha detectado esta necesidad y la gente que crea contenidos en Internet, que se caracteriza por pillarlas al vuelo,  se ha puesto las pilas y gracias al ADSL o a la Wifi  en su defecto, tenemos un consistente número de webs y blogs donde acudir a pedir auxilio cuando las ideas se nos acaben o el hambre de hacer cosas de nuestros hijos nos desborde. Leer más de este artículo

Chocolate

Chocolate calienteSi una vez os escribí en esta misma publicación sobre las enormes sensaciones que me producía la apertura de las primeras heladerías al comienzo de la primavera, no me quiero, ni puedo olvidar lo que me sugieren los primeros chocolates del otoño.

Tarde de noviembre, de humedad y viento norte, camino rápido ya de noche aunque apenas son las seis, dicen que esto del cambio de hora es bueno pero a mí me sigue deprimiendo y me convierte en una perezosa que solo piensa en la mantita y el sofá… menos mal que al dejar la calle del Mar y entrar en la zona peatonal de Dénia noto cierto alivio en los huesos… y de repente… ummm, ese olor… ese olor a hojas en el suelo y nubes negras, ese olor a casi navidad, a cuento junto al fuego, a merienda en familia, a cosas llenas de nostalgia… a irresistible chocolate caliente… Leer más de este artículo

Hotel Villamor en Dénia: atrevido, joven, inusual, fresco…

Hotel Villamor en Dénia, Alicante

Hotel Villamor en Dénia, Alicante

Por fin es viernes por la tarde, creí que no llegaría nunca, esta semana el calor y la cantidad de trabajo se han aliado en mi contra pero una vez pongo en silencio el teléfono, me hago mi coleta bien alta, vestidito, chanclas y lleno el depósito… los males pasados parecen menos males. Música de Adele y ¡hale!, dirección sur buscando el Montgó en el horizonte. Leer más de este artículo

El nuevo mundo de los helados: Tutto Frutto, Dénia.

Pocas cosas estimulan tanto la imaginación como cuando llega la primavera y empiezan a abrir las heladerías. De repente paso por un escaparate que, como los osos que hibernan, fue invisible durante el invierno, giro la mirada hacia la vitrina, esa vitrina que parece de mentira y ¡OH!, qué grandiosidad, qué manera de presentarse ante mis ojos y (sobre todo) ante mi antojo. Todo aquel mundo de colores y texturas como de cuento de Hansel y Grettel. ¡Qué ilusión para los sentidos! Delante de esas montañas redondas, pastosas, espongiformes sueño que me reduzco como Alicia en el País de las Maravillas y me tiro con un trineo de chocolate blanco por esas nubes de fresa y pistacho, y llego a una casita de paredes de chocolate con tejas de miel y almendras marcotas… Leer más de este artículo

Sin música la vida sería un error: academia Adsuar

Academia de Música Adsuar

Academia de Música Adsuar

Una de las cosas que más me sorprendió de mi hijo cuando tenía solo unos meses y empezó a hacer caso a lo que tenía alrededor fue la capacidad para pillar al vuelo cualquier estímulo musical. Nadie le había enseñado a bailar y de una forma intuitiva, innata, cada vez que escuchaba una canción sonreía y se movía. Ahora no tiene dos años y es un loco de las melodías, vengan de donde vengan, del estilo que sean: anuncios en la tele, los famosos Cantajuegos, el “Singing in the rain”…Cuando lo observo percibo que es algo genético, ancestral.

Raquel Marí lleva muchos años como profesora de música de niños (de adultos también) y me habla de las maravillas de la educación musical: aumenta la capacidad de concentración, de disciplina, la sensibilidad, el desarrollo intelectual, el auditivo, el sensorial… Estimula la expresión rítmica, la psicomotricidad… Y lo más importante para los pequeños, me comenta, es que es una fuente de diversión. Leer más de este artículo

Lugares encantados y encantadores. Hotel Palau Verd. Las Rotas. Dénia.

Hotel Palau Verd. Dénia. Alicante

Hotel Palau Verd. Las Rotas, Dénia. Alicante

Miro por el retrovisor y veo como dejo al fondo la ciudad de Dénia con su imponente castillo mirando al mar, como esperando el abordaje de otra cultura, desafiante ante lo que tenga que llegar, ancestral. Miro hacia delante y la montaña del Montgó, como un dinosaurio dormido me hace ver que ningún castillo humano puede superar la grandiosidad de la mano de la naturaleza. Abro la ventanilla y al pasar por el Club Náutico, la música del tintineo de los mástiles de los veleros me transporta, me llena de brisas marinas, siento que aquí empieza otra cosa, ya no huele a ciudad… Paso una enorme bahía en forma de concha donde se bañan los cormoranes, mi pelo se mueve, la brisa es más intensa… una luz sorollista que me ciega, me hace sonreír. Leer más de este artículo

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